Objetivos. Demostrar que toda paciente que ha recibido una cesárea anterior por causas no distócicas (p. ej. sufrimiento fetal) es candidata a un parto vía vaginal, y pueda recibir una anestesia epidural para analgesia de parto.
Materiales y métodos. Se estudiaron 36 mujeres con cesárea anterior a las que se colocó catéter epidural para analgesia de parto según el siguiente protocolo:
Cateterización del espacio epidural en L2-L3 o L3-L4 según la técnica habitual (pérdida de resistencia con suero fisiológico). Test con 3 ml de bupivacaína al 0,25%. Bolo inicial de 6 ml de bupivacaína al 0,125 y 0,05 mg de fentanilo inyectado en dos tiempos con un intervalo de 5 minutos. Infusión continua a 10 ml/h de bupivacaína 0,06% y fentanilo 2 mcg/ml (los primeros 100 ml), o 1 mcg/ml (lo siguientes ml).
Resultados. De los 36 partos estudiados 19 acabaron por vía vaginal lo que representa un 80,5%; 13 de ellas tuvieron un parto eutócico (36,1%), y 16 un parto con fórceps (44,4%). El resto (7 mujeres, un 19,4%) finalizaron el embarazo mediante una cesárea.
Conclusiones. 1) Toda cesárea anterior debe ser valorada previamente por si fuera candidata a un parto vía vaginal, y por tanto a una epidural para analgesia de parto. 2) En una cesárea anterior la anestesia epidural a de ser un poco especial en el sentido de que no se pretende tanto abolir el dolor al 100%, como mantener un grado de analgesia mínimo tal que ante una rotura de útero se haga evidente (como nos ocurrió) y se pueda proceder al tratamiento más adecuado y eficaz. 3) Las complicaciones, salvo la rotura uterina, son las mismas que las de la anestesia epidural para el parto en pacientes no cesareadas.