oducción. La aparición del fentanilo transdérmico supone una nueva alternativa en el tratamiento del dolor crónico asociado a diversos procesos entre ellos los oncológicos. Es un importante avance para la administración fácil y no invasiva de opiáceos potentes.
Objetivo. Presentar nuestra experiencia con fentanilo transdérmico en el tratamiento del dolor crónico asociado a procesos oncológicos.
Material y método. Revisamos 41 pacientes (28 varones/13 mujeres) con una edad media de 60,8 ± 13,88 en tratamiento con fentanilo transdérmico por dolor debido a proceso oncológico.
La localización del proceso neoplásico tuvo la siguiente distribución: Ap. Respiratorio 10 casos, Mama 6, Orofacial 6, Ap. Digestivo 6, Próstata 4, otros 9.
En cuanto al tipo de dolor en 17 casos fue relatado como visceral, en 8 neuropático, en 7 visceral y óseo, en 4 óseo, en 3 visceral y neuropático, y en 2 somático.
Estudiamos el tratamiento previo a la instauración del fentanilo transdérmico y la causa del cambio; la eficacia, los efectos secundarios y el tratamiento aplicado.
Resultados. El opiáceo utilizado en el momento del cambio a fentanilo transdérmico era en 21 pacientes tramadol, en 13 morfina, en 2 dihidrocodeína y en 5 pacientes se instauró como primer tratamiento con opioides. Todos los pacientes recibían tratamiento concomitante que se mantuvo con uno o varios de los siguientes grupos farmacológicos: AINEs, ansiolíticos/antidepresivos, antiepilépticos.
Entre las causas del cambio aparece la analgesia insuficiente en 31 casos, efectos secundarios en 5 y analgesia insuficiente junto con efectos secundarios en 3.
En 32 de los pacientes se comenzó el tratamiento con 25 microgramos/hora (de ellos 17 estaban recibiendo tratamiento con tramadol), en 5 casos con 50 microgramos/hora, en 2 con 75 microgramos/hora, en un caso con 100 microgramos/hora y otro con 200 microgramos/hora. Fue necesario aumentar la dosis en 27 pacientes (20 de ellos habían comenzado con 25 microgramos/hora), para conseguir un adecuado efecto analgésico.
Los efectos secundarios más frecuentes fueron: náuseas/vómitos (7), prurito (2), inquietud (2), mareos (2), estreñimiento (2), somnolencia (1), sudoración (1), alucinaciones (1), alergia al parche (1). El 84,4% de estos efectos secundarios aparecen en pacientes que recibían por primera vez tratamiento con opiáceos mayores. En 11 pacientes fue necesario retirar el fentanilo transdérmico al no ceder con las medidas habituales de tratamiento sustituyéndose por morfina vía oral. No aparecieron efectos secundarios en 26 pacientes.
La satisfacción por el tratamiento fue excelente/buena en 28 pacientes, regular en 3 y resultaron insatisfechos 10 pacientes.
La duración media del tratamiento teniendo en cuenta que 12 de los pacientes continúan con el mismo es de 71,4 días (rango 3 días-8 meses).
Conclusiones. En nuestra experiencia el fentanilo transdérmico supone una alternativa válida en el tratamiento del dolor asociado a procesos oncológicos. Proporciona unas concentraciones plasmáticas de fentanilo predecibles y estables, que permiten una elevada eficacia analgésica. Aparecen los efectos secundarios habituales del uso de opioides aunque en menor cuantía y severidad que con la morfina vía oral.