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GASTROPATÍAS POR AINES PROFILAXIS Y TRATAMIENTO DE LAS LESIONES GÁSTRICAS

Autor/es: Soria Mongeay A |

Presentado en : IV Reunión de la sociedad del Dolor ( Badajoz 2000)

 

INTRODUCCIÓN

El enorme consumo de AINEs en el mundo ha situado este grupo farmacológico como el de los más prescritos. La previsión es que el mismo está en claro auge y ello en base al incremento de la edad de las poblaciones con afecciones de tipo osteoarticular, basado en su efecto analgésico y antiinflamatorio. Las enfermedades reumáticas y los procesos degenerativos osteoarticulares serían los que condicionarían esta progresiva demanda. A d i c i o n a l m e n t e la demostración, sobre una base de conocimiento mayor o menor de sus mecanismos de acción, de otras propiedades de los AINEs, ha hecho, que su abanico terapéutico se implemente en forma constante, al demostrarse su eficacia terapéutica en situaciones tan diversas como en procesos cardiacos (especialmente coronarios), vasculares en general y/o vasculares cerebrales en especial, basados en su efecto antiagregante plaquetario. Otras aplicaciones estarían en el verosímil efecto profiláctico en el cáncer del colon y el haberse demostrado la inhibición del crecimiento de los adenomas. Otra indicación en la que parecen ser beneficiosos es en la enfermedad de Alzheimer.

El consumo de estos preparados es tan importante que ocupan en el ranking de productos más prescritos en los países de nuestro entorno, como AINEs acetilados o sin acetilar, seis o siete puestos entre los diez primeros de los más recetados. Al ser preparados para los que no se exige receta, el consumo de los mismos por este procedimiento (O.T.C: over the counter) alcanzaría cifras aún mucho más importantes.

Cuál es la verdadera importancia del problema

Si bien comparados con otros medicamentos sus efectos secundarios no son tan frecuentes ni importantes, el hecho de su enorme consumo hace que se produzcan los mismos, en general leves (dispepsia) pero excepcionalmente graves (hemorragias y perforaciones) siendo la tasa de complicaciones de 1/10.000 prescripciones y año. Los AINEs pueden afectar a todo el tubo digestivo, el páncreas y el hígado.

Del 75 al 80% de los tomadores de AINEs no presentarán sintomatología digestiva. Si la presentaran un 20 o 25% de los pacientes, especialmente en aquellos presentan factores de riesgo.

El porcentaje de alteraciones secundarias a la toma de AINEs sería básicamente de dos tipos. Por un lado los efectos dispépticos y por otro las complicaciones gastrointestinales severas, básicamente a nivel gástrico y duodenal tales, como úlceras, hemorragias o perforaciones. En el caso de los síntomas dispépticos tras seis meses de tratamiento se presentarían en torno al 25- 50% de los casos, obligando la intensidad de los síntomas a suspender la medicación en un 20% de los casos.

Las complicaciones severas gastrointestinales supondrían aproximadamente un 1% y estarían representadas por las hemorragias y perforaciones ulcerosas. El riesgo de estas complicaciones en los tomadores de AINEs (perforación y hemorragia gastroduodenales) comparadas con los que no los toman se multiplicarían por 3-4.

Definición de grupos de riesgo e indicación de tratamiento profiláctico en los mismos

Antes de tomar la decisión de administrar un aine tendremos que tener en cuenta el riesgo que este puede representar para el paciente y si este riesgo es elevado, o bien redefinir la indicación, no utilizarlo, o realizar profilaxis de las potenciales complicaciones.

Está demostrado que existen grupos de riesgo para la toma de AINEs. Los factores a tener en cuenta están definidos por, una historia previa de enfermedad ulcerosa, edad superior a 60 años, la toma de altas dosis de AINEs (dosis dependiente y tiempos mas prolongados), el empleo concomitante de anticoagulantes y esteroides (>20 mg al día) y la existencia de enfermedad sistémica grave. Dentro de estos factores cada uno de ellos tendrá más o menos peso y de ahí se derivará un riesgo mayor o menor a presentar complic aciones.

El tipo de A I N E (mayor o menor selectividad sobre la COX-1 o COX-2 y por tanto diferentes tasas de complicaciones), la duración, y el uso concomitante de otros AINEs hará que el riesgo sea mayor o menor. No obstante se ha demostrado que a dosis mayores existe mas riesgo, si bien no existen dosis exentas de complicaciones. Otros factores no tan importantes, pero que jugarían un papel en las complicaciones graves, como hemorragia o perforación, serían el tabaco y el alcohol.

Manejo de la dispepsia

Uno de los mayores problemas con los AINEs es la mala correlación existente entre los síntomas, la presencia de complicaciones y los hallazgos endoscópicos que en los diversos estudios no alcanza tasas superiores al 25%. Se sabe que el riesgo de padecer dispepsia se multiplicaría por 1,8 ó 1,6 entre los que toman AINEs o A A S .

Ante un tratamiento con AINEs se pueden plantear básicamente dos situaciones diferentes. Por un lado la de aquellos que presentan síntomas tras iniciar el mismo y la de los que siguiendo un tratamiento prolongado desarrollan síntomas: a) en el primero de los casos la actitud sería, reevaluar la indicación, realizar profilaxis con omeprazol 20 mg.24 h-1, misoprostol 200 μg.6-8 h-1 o famotidina 40 mg.24 h-1, suspender el aine o disminuir la dosis del mismo o sustituirlo por otro más selectivo; b) en el caso de que la dispepsia persista o se presente tras tratamiento prolongado habría que realizar endoscopia. Si no se objetivan lesiones o estas son del tipo I-II (petequias y equimosis / erosiones) se continuará el tratamiento añadiendo al mismo anti H2, IBP en general o misoprostol. Si se objetivan lesiones ulcerosas (grado III) el tratamiento sería de omeprazol 20 mg.24 h-1, realizando el oportuno seguimiento endoscópico y suspendiendo la medicación si la úlcera demostrara se resistente al tratamiento.

Una de las interrogantes que existía acerca de si la erradicación de la infección por Helicobacter pylori estaba indicada en el tratamiento de la dispepsia de los pacientes que toman AINEs ha quedado contestada por el estudio HELP en el que se demuestra que la misma no está indicada.

Normas generales de profilaxis en los grupos de riesgo

La primera cuestión es si realmente nuestros pacientes precisan tomar AINEs o sus síntomas, sobre todo cuando lo que se pretende es un efecto analgésico, pueden ser tratados con analgésicos como tales. En caso de necesidad de utilización de AINEs habrá que hacerlo con los más selectivos y a las dosis y tiempos menores posibles. Otros factores con menor peso serían el tabaco y el alcohol. Un papel no totalmente esclarecido es la presencia de infección por Helicobacter pylori si bien actuarían como factores independientes.

La profilaxis pues estaría indicada en los pacientes con factores de riesgo. Cuando existan dos factores de riesgo o uno de ellos sea de peso (enfermedad ulcerosa y edad).

Qué fármacos han demostrado su eficacia en la pro - f i l a x i s: En la profilaxis primaria y secundaria de la enfermedad ulcerosa duodenal y gástrica, existe claro consenso en cuanto a la utilización de estas medicaciones en las pautas que se exponen. Omeprazol a dosis de 20 mg.24 h-1, el misoprostol 200 μg.6-8 h- 1 y la famotidina 80 mg.24 h-1, han demostrado ser eficaces al reducir en forma importante su presentación y la aparición de complicaciones. El omeprazol sería el medicamento de elección ya que es el más eficaz, el más rápido en su actuación, el que presenta menos efectos secundarios, mejora la dispepsia de los A INEs y sería de elección en el caso que estuviera asociado al Helicobacter pylori (+). El uso del misoprostol estará limitado por la existencia de efectos secundarios tales como, diarrea y dolor abdominal (20%). Otros fármacos potencialmente utilizables serian, el acexamato de cinc y el dosmalfato. La ranitidina tendría algún efecto sobre la úlcera duodenal pero no sobre la gástrica por lo que no estaría indicada en la profilaxis.

Qué hacer ante la aparición de úlceraciones

Ante la presencia de úlcera gástrica o duodenal secundaria a la toma de AINEs existe claro consenso en el sentido de que no es preciso suspender la medicación. El omeprazol a dosis de 20 mg.24 h-1 es capaz de curar la/s úlceras. En este sentido habrá que realizar un adecuado seguimiento endoscópico. Si la úlcera no cicatrizara habría que plantearse: duplicar las dosis de IBPs, asociar IBPs y misoprostol y/o suspender la toma de AINEs al entender que la úlcera es resistente al tratamiento.

Otra de las futuras opciones sería la utilización de los nuevos AINEs selectivos para la COX-2 y aquellas substancias donadoras de NO (óxido nítrico) que si bien su papel es claro en cuanto a evitar la aparición de lesiones no lo es tanto en cuanto a la mejoría o desaparición de la dispepsia.

Contenido presentado el :2000-00-00

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