El dolor neuropático en las neoplasias puede tener
su origen en el propio tumor y su extensión, en
la toxicidad del tratamiento, sobre todo tras radioterapia
y/o quimioterapia, o en la aparición de neuralgias
tras intervenciones quirúrgicas para su exéresis.
Suele ser resistente a las terapias analgésicas
habituales, por lo que en su tratamiento se introducen
fármacos como los antidepresivos o los antiepilépticos.
Presentamos 4 pacientes afectos de neoplasia y
con dolor de características neuropáticas a los que
hemos tratado con topiramato.
Material y métodos. Se trata de 3 varones afectos
de neoplasias de la región cervical y una mujer
joven con neo de mama bilateral. Tras la cirugía recibieron
tratamiento con radioterapia, y al cabo de
unos meses presentaron dolor urente, parestesias,
alodinia, hiperpatía, etc., en las zonas afectadas. Se
introdujo en el tratamiento dosis bajas de topiramato,
12,5-25 mg.24 h-1, y se fue aumentando según la
tolerancia y el alivio del dolor. Las dosis finales oscilan
entre 25 mg.24 h-1 y 50 mg.12 h-1. El tiempo de
tratamiento varía entre 2 y 12 meses. Hemos valorado
la mejoría en la intensidad del dolor (EVA), disminución
del número de crisis agudas y mejoría en
la calidad del sueño, así como la aparición de efectos
indeseables.
Resultados y conclusiones. Consideramos como
resultado bueno si el alivio del dolor fue mayor al
75%, regular si mayor del 50% y malo si inferior al
50%. Todos los pacientes obtuvieron resultado bueno.
No aparecieron efectos indeseables y ninguno ha
abandonado el tratamiento.
Como conclusión creemos que el topiramato es
un antiepiléptico que puede ser eficaz en el tratamiento
del dolor neuropático de origen neoplásico
cuando no hay alivio con otras terapias. Las dosis
que se han precisado no son elevadas, lo que favorece
la buena tolerancia observada.