Antecedentes. Paciente varón de 66 años, diabético insulinodependiente
y antecedentes de cardiopatía isquémica con infarto
anterior e inferior hace años. Acudió a su cardiólogo por presentar
angina de reciente comienzo. Se realizó prueba de esfuerzo
que resultó positiva, por lo que se programó para cateterismo
cardiaco.
Presentación del caso. En sala de hemodinámica, tras sedación
del paciente, se procedió a la realización de coronariografía
y ventriculografía según técnica de Judkins, a través de la arteria
femoral derecha sin incidencias, apreciándose un VI moderadamente
dilatado con función severamente deprimida (FE 28%),
con acinesia inferior y postero-basal e hipocinesia anterolateral.
La coronariografía mostró una DAcon placa ulcerada severa del
90% medial con buen lecho distal, y 2ª diagonal ocluida. La CD
dominante se hallaba ocluida a nivel proximal con lecho distal
aceptable, por lo que se intentó desobstruir.
Durante el primer intento se produjo extravasación coronaria
con taponamiento agudo que precisó periocardiocentesis para
conseguir la estabilidad hemodinámica del paciente.
Evolución. El paciente fue trasladado a la Unidad de Reanimación
donde ingresó consciente, orientado, TA160/70 mm Hg,
FC 78x’, Sat O2 con mascarilla facial de 99%. El flujo del drenaje
periocardico fue disminuyendo progresivamente.
Pasados 30’desde su ingreso, presentó cuadro brusco de desaturación,
hipotensión y bradicardia que precisó ventilación mecánica,
inotropos, expansores del plasma y 4 concentrados de hematíes
hasta remontar parcialmente la situación (Sat O2 92%, TA
100/40 mm Hg, FC 45x’) para su traslado a quirófano in extre m i s .
Tras toracotomía, se observó taponamiento severo por sangrado
activo de la CD y orificio en VD donde se alojaba el tubo
de drenaje. Con la sutura de ambos orificios y la descompresión
cardiaca la situación mejoró notablemente, permitiendo la realización
del doble by pass de Safena de la DA y la DP con buena
salida de la CEC (Dobutamina a 10 mcg.kg-1.min-1).
El paciente fue desintubado pasadas 12 horas de la cirugía y
fue dado de alta a planta dos días despues evolucionando favorablemente.
Conclusiones. La perforación coronaria durante la angioplastia
es un suceso muy poco frecuente pero muy grave que
precisa de una rápida actuación.
El drenaje del hematoma pericárdico, a la vez que se revierte
el efecto de la heparina, evitará el shock cardiogénico por taponamiento
agudo.
La disminución o cese del flujo del drenaje pericárdico no
siempre supondrá la resolución de la situación, y nos obligará a
descartar la obstrucción del drenaje o, como en este caso, la penetración
de la punta del catéter en la pared del ventrículo.