Introducción. El fentanilo transdérmico (FTD) se está introduciendo
en el arsenal terapéutico del paciente oncológico como
una alternativa a los opioides mayores por vía oral e incluso a
las perfusiones subcutáneas en el tratamiento del dolor oncológico,
por su comodidad de administración y características farmacocinéticas.
Objetivos. Comprobar la eficacia analgésica, seguridad y tolerancia
del fentanilo transdérmico en un grupo de pacientes oncológicos.
Material y métodos. Presentamos nuestra experiencia de un
año con 25 pacientes oncológicos en los que hemos estudiado:
edad, sexo, diagnóstico, tratamientos previos, dosis de mantenimiento
o de la última visita (si el paciente falleció), valor de escala
visual analógica (EVA) e índice de Lattinen tanto al inicio
del tratamiento como en la dosis de mantenimiento o final, medicación
coadyuvante, y efectos secundarios.
Resultados. Estudiamos 17 varones y 8 mujeres con una media
de edad de 67,8 años (rango 37-81 años). El 32% había recibido
previamente opioides menores, el 28% opioides mayores,
el 16% antidepresivos, el 8% anticomiciales, el 60% AINEs, el
20% radioterapia y/o quimioterapia, el 24% corticoides y el 8%
técnicas invasivas. El valor EVA al inicio fue 7,4; la dosis media
de mantenimiento o al final del tratamiento fue 144,73 mc.h-1, y
el EVA en esa etapa fue de 4 (rango 2-7). El efecto secundario
más frecuente fue el estreñimiento (24%) seguido de náuseas
(12%), somnoliencia (12%), desorientación (8%), mareo (4%) y
agitación (4%). No se registraron abandonos del tratamiento por
efectos secundarios. De los 11 pacientes fallecidos (44%), 5
(20%) precisaron al final opioides por vía espinal (infusión epidural
o intratecal).
Conclusiones. El FTD se ha mostrado eficaz y con pocos
efectos secundarios en este tipo de pacientes, y parece ser una
alternativa válida a la morfina oral como primer fármaco del tercer
escalón de la OMS.