Objetivos. Comparar la analgesia en el trabajo de parto entre
la administración epidural de ropivacaína 0,2% sola y la bupivacaína
0,125% sola.
Métodos. Hemos realizado un estudio prospectivo, aleatorio,
simple ciego, de 50 gestantes en trabajo de parto, ASAI-II, peso
menor de 120 kg, talla de más de 150 kg, edad gestacional entre
37 y 42 semanas y dilatación cervical entre 3 y 4 cm. Las pacientes
se distribuyeron en dos grupos: grupo I: 25 pacientes que
recibieron un bolo inicial de bupivacaína 0,125% vía epidural,
seguido de un perfusión continua a 810 ml.h-1; grupo II: 25 pacientes
a las que se les administró un bolo de 10 ml de ropivacaína
al 0,2%, seguido de una perfusión continua.
Se valoró el nivel álgico mediante la escala analógica visual
(EAV), el bloqueo motor por la escala de Bromage, la necesidad
de bolos de anestésico suplementarios para alcanzar un nivel
analgésico T10, a los 20, 60 y 120 minutos de la punción epidural.
Otras variables observadas: presión arterial y frecuencia cardiaca
de la madre, existencia de desaceleraciones fetales, tipo de
parto y duración del expulsivo.
Resultados. La EVA a los 20 minutos fue de 2,9±2,38 para el
grupo I, y de 4,4±2,76 para el grupo II (p=0,12). La cantidad (en
ml) de anestésico suplementario que fue necesario para alcanzar
un nivel T10, fue para el grupo I: 4,3±5,4, y para el grupo II:
6,5±4,8 (p= 0,2). El bloqueo motor observado en ambos grupos
no pasó de leves disestesias y ligera pesadez en piernas, sin
afectar la movilidad en ningún caso.
Sólo se reflejaron dos casos de hipotensión arterial leve, que
se solucionaron con un aumento del relleno vascular con cristaloides.
Conclusiones. No hubo diferencias significativas en las valoraciones
de la EVA ni en la cantidad de bolos adicionales para
conseguir un buen nivel analgésico. Tampoco hubo diferencias
en el bloqueo motor resultante, en la duración del expulsivo y en
la conservación del reflejo de pujar en los dos grupos.