Introducción. En 1995 se describe la primera embolización
uterina como tratamiento de los fibromas uterinos y alternativa a
la clásica histerectomía. Desde entonces han sido muchos los intentos
de paliar en gran medida el fuerte dolor de isquemia uterina
y brindar a las enfermas una calidad de analgesia óptima.
Objetivos. Conseguir un grado de bienestar adecuado con
mínimos efectos adversos en enfermas sometidas a embolización
bilateral uterina, así como un seguimiento postoperatorio
que permita detectar cualquier complicación.
Métodos. Se trata de 15 pacientes ASA I-II propuestas para
embolización uterina bilateral con partículas de polivinilo de
355-500 μ por miomas uterinos con una edad media de 39,8
años. Como profilaxis gastroprotectora y antiemética se utilizan
10 mg de metoclopramida y 50 mg de ranitidina iv. Antes de dicho
procedimiento se realiza en todos los casos anestesia epidural
lumbar (L3-L4) con colocación de catéter. En la dosis test se
emplea bupivacaína al 0,5% con adrenalina 3 ml, seguida de un
bolo inicial de 0,1 ml.kg-1 de una solución preparada con cloruro
mórfico 250 μg.ml-1 en bupivacaína 0,2%.
Resultados. El tiempo medio requerido en la embolización es
de 1,5 h, aunque el del total procedimiento puede abarcar hasta
seis horas. Tan sólo dos enfermas sufrieron crisis vagales de
bradicardia e hipotensión que cedieron con 1 mg de atropina iv y
c a rga de volumen. Una de ellas desarrolló rash cutáneo en tórax
y abdomen que desapareció con 80 mg de metilprednisolona. En
un caso fue necesario retirar el catéter por acodamiento para proceder
a analgesia intravenosa. En el resto de los casos se obtuvo
una calidad de analgesia intraoperatoria plenamente satisfactoria.
Conclusiones. El anestesiólogo debe proporcionar una buena
analgesia intra/postoperatoria para dichas enfermas ante el fuerte
dolor provocado sobre todo tras la embolización de la segunda
arteria uterina.