Antecedentes. La prevalencia de la obesidad mórbida (OM) en los países occidentales ha aumentado en las últimas décadas. La cirugía bariátrica para el tratamiento de estos pacientes está creciendo en nuestro país. El abordaje laparoscópico, es hoy en día, la técnica de elección dada la alta comorbilidad de la OM.
Objetivo. Evaluar la necesidad de rescate con morfina durante las 24 horas postoperatorias, siguiendo un protocolo analgésico basado en los AINEs, según VAS y grado de sedación.
Métodos. Se estudiaron 13 pacientes ASA I-III, con IMC medio 50,4 (rango 43,7-57) y 42 años de media. Se indujo anestesia general con fentanilo y remifentanilo, propofol y rocuronio según protocolo preestablecido. Mantenimiento con remifentanilo y sevofluorane/propofol. Todos los pacientes fueron extubados en quirófano y 30 minutos antes se les administró metamizol 2 g y tramadol 100 mg. Posteriormente, en Reanimación se pauta analgesia con metamizol 2 g c/6 h y se establecen rescates con ketorolaco y morfina si VAS >4. Se excluyeron del estudio aquellos pacientes reconvertidos en laparotomía y en los que se usó anestesia epidural intraoperatoria. A todos ellos se les realizó by pass gástrico, como técnica quirúrgica.
Resultados. De los 13 pacientes, 10 (77%) necesitaron el primer rescate de ketorolaco y 8 (61%) un segundo rescate con morfina a 0,05 mg/kg. Tan sólo 4 (31%) requirieron un tercer rescate de morfina a igual dosis. En 3 pacientes (23%) no fue necesario ningún rescate. Todos los rescates se administraron en las primeras 4 horas del ingreso en reanimación. Como efectos secundarios se observó una alta incidencia de náuseas (69% n=9), más relacionada con la manipulación quirúrgica que con los rescates. No se registraron efectos secundarios graves. Actualmente se sigue realizando el estudio.
Conclusión. La laparoscopia para el tratamiento quirúrgico de la obesidad mórbida ha modificado rotundamente la actitud ante el dolor postoperatorio, sustituyendo tanto la PCA de morfina como la PCEA (analgesia epidural controlada por paciente), por pautas basadas en AINEs. El confort y la calidad analgésica es tal que se favorece una movilización precoz, rápida recuperación y disminución de la estancia media hospitalaria.