Introducción. La neuroestimualación eléctrica transcutánea (TENS), introducida a principios de los años 70, consiste en estimular el sistema nervioso mediante electricidad aplicada a la piel. Esta técnica permite controlar el dolor de forma no invasiva y mediante pequeños aparatos portátiles.
Objetivos. Valorar la calidad analgésica obtenida mediante la estimulación eléctrica transcutánea en los pacientes de nuestra Unidad que siguen tratamiento con TENS.
Material y métodos. Estudio retrospectivo de 136 pacientes en tratamiento con TENS en nuestra unidad desde enero del 2000 a mayo del 2002 (86 mujeres y 50 hombres con una media de edad de 57,11 años).
El adiestramiento para el uso y el seguimiento se realiza por parte del personal de enfermería. Tras la entrega del neuroestimulador en la primera consulta se programan tres revisiones bimensuales y posteriormente según evolución. En cada entrevista se hace valoración del dolor (mediante escala visual analógica), modo de uso, problemas y farmacoterapia.
Resultados. La patología observada es muy diversa, siendo la más frecuente la de columna lumbar (n=80), columna cervical (n=15), hombro doloroso (n=9) y neuralgia postherpética (n=6). A la entrega del TENS. El 86% de nuestros pacientes seguían tratamiento farmacológico para el dolor con analgésicos y medicación coadyuvante.
La gran mayoría realizó de 4 a 5 horas diarias de uso. De los 136 pacientes incluidos inicialmente en el estudio, 29 (21,32%) no volvieron a ninguna revisión después de la primera consulta y 27 (19,85%) abandonaron el tratamiento. En los 80 pacientes restantes (58,82%) se constató una clara mejoría del dolor (mayor del 50% en 47 pacientes) tras un tiempo medio de uso de 9,42 meses.
Excepto 3 casos de dermatitis de contacto no se registraron reacciones adversas significativas.
Conclusiones. La estimulación nerviosa transcutánea, generalmente asociada a otras medidas terapéuticas, es un método efectivo y seguro para controlar distintas formas de dolor.