Objetivo: El objetivo de nuestro estudio ha sido evaluar la calidad
de la analgesia epidural en el período postoperatorio inmediato
tras cirugía abdominal mayor. Igualmente, queremos comprobar la
aparición de efectos secundarios y el grado de satisfacción de los pacientes
y del personal de enfermería.
Material y métodos: Seleccionamos 33 pacientes programados
para cirugía abdominal mayor, ASA I-III, con edad superior a 18
años y que no tuvieran contraindicaciones para colocación de catéter
epidural. Previo a la cirugía se informaba al paciente y, si éste
aceptaba, se procedía a colocar un catéter epidural (lumbar o torácico)
para administrar a través de él la analgesia postoperatoria.
Una vez terminada la intervención quirúrgica, y tras comprobar el
buen funcionamiento del catéter, se colocaba un infusor Baxter a 5
ml/h para la administración continua de la analgesia epidural. La infusión
analgésica se realizaba con bupivacaína 0,125% y fentanilo
5 mg/ml y su duración era de 48 horas. Dejamos pautado metamizol
2 g/8 h i.v. y como analgesia de rescate ketorolaco 30 mg/6 h
i.v.; en el caso de que apareciesen náuseas y vómitos, se administraba
ondansetrón 4 mg i.v. Se visitaba al paciente a las 24 y 48 horas,
y se recogían los siguientes datos: EVA, necesidad o no de analgesia
de rescate, presencia de efectos secundarios (náuseas o vómitos,
sedación, parestesias, prurito, retención urinaria) y satisfacción
del paciente.
Resultados: La edad media de nuestros pacientes fue de 62 años,
siendo el 42% mujeres y el 58% hombres. El 80% de los catéteres
epidurales fueron colocados a nivel torácico (T10). En las primeras
24 horas del postoperatorio, el 94% de los pacientes presentaba dolor
leve-moderado (EVA<6), y durante el segundo día postoperatorio,
el 85 % de los pacientes no tuvo dolor (EVA<2). Tan sólo el 15%
(5 pacientes) necesitó analgesia de rescate en el primer día postquirúrgico,
y únicamente 2 pacientes a las 48 horas. Respecto al desarrollo
de efectos secundarios, ningún paciente presentó retención
urinaria ni prurito. La incidencia de parestesia a las 24 horas fue del
9%, no observándose en ningún caso a las 48 horas. En cuanto a la
incidencia de náuseas, a las 24 horas fue del 12% (4 pacientes), y
ningún paciente presentó náuseas a las 48 horas. El nivel de sedación
lo medimos utilizando la escala de Ramsay, según la cual el
75% de los pacientes estaban despiertos y tranquilos a las 24 horas,
y el 100% a las 48 horas. Finalmente, valoramos el grado de satisfacción
de los pacientes, encontrándose el 97% muy satisfecho con
la analgesia recibida.
Conclusiones: Creemos que la analgesia epidural es muy eficaz
para el control del dolor agudo postoperatorio y está prácticamente