1. Introducción
El control analgésico postoperatorio es fundamental no sólo para
un mejor confort del paciente, sino para favorecer la recuperación
funcional y el alta hospitalaria de forma más rápida y adecuada.
La analgesia clásica “a demanda” tiene que ser abandonada por
ser totalmente ineficaz1. Una analgesia postoperatoria de calidad
se basa actualmente en unos principios básicos, como son: seguimiento
sistemático y regular del dolor, analgesia balanceada, algoritmos
de administración de analgésicos en función de la intensidad
del dolor2…
La anestesia regional, además de ofrecer un control analgésico
de calidad, reduce el riesgo de complicaciones tromboembólicas,
cardiovasculares; acelera la recuperación gastrointestinal, preserva
la función inmune y favorece la movilización temprana de los
enfermos3.
Existen diversos métodos de control del dolor postoperatorio4,
siendo actualmente el más utilizado la vía parenteral, pero no hemos
de olvidar que cada vez se hace más necesario un abordaje multimodal,
en el cual hemos de incluir la anestesia regional. En algunas
cirugías, como la ortopédica, la anestesia regional ha demostrado
una mayor eficacia que la utilización endovenosa de analgésicos.
En este tema desarrollaremos las principales técnicas de abordaje
regional del dolor postoperatorio.
2. Analgesia perimedular (bloqueos nerviosos neuroaxiales)
2.1. Analgesia subaracnoidea
El bloqueo subaracnoideo continuo es la única técnica subaracnoidea
que nos permite un control prolongado del dolor. Presenta la
ventaja de un inicio de acción rápido, dosis reducidas de anestésico
local y puede ser utilizado en el intraoperatorio y continuarse durante
el postoperatorio.
Está indicado principalmente para control del dolor tras cirugía
digestiva, pélvica y ortopédica.
Actualmente es utilizada únicamente en centros donde los enfermos
puedan ser monitorizados mínimamente (tensión arterial no
invasiva y frecuencia cardíaca), es decir en las unidades de reanimación
postoperatoria, dado los potenciales riesgos de su mantenimiento
(riesgo infeccioso, neurológico…); además, debe identificarse
claramente que se trata de un catéter subaracnoideo para que no
existan confusión a la hora de administrar los fármacos por esta vía.
No se recomienda su mantenimiento en salas de hospitalización convencional.
2.2. Analgesia peridural
En nuestro país es una técnica ampliamente utilizada en cirugía
ortopédica, cirugía digestiva, cirugía urológica y torácica.
La asociación farmacológica más recomendada es la de anestésico
local y opioide. Esta asociación permite disminuir la dosis de cada
uno de los fármacos, obteniendo una analgesia de mejor calidad
y una rehabilitación postoperatoria más adecuada. El anestésico local
más utilizado es la bupivacaína, aunque en los últimos 2-3 años
la incorporación de la ropivacaína ha permitido una disminución del
bloqueo motor y un menor riesgo de toxicidad por paso intravascular
accidental del anestésico local.
El opioide de elección continúa siendo el fentanilo, frente a la
morfina, por sus características lipofílicas y no migración rostral,
por lo que existe un menor riesgo de depresión respiratoria.
Para cirugía torácica y digestiva alta se recomienda la colocación
del catéter peridural a nivel torácico (a nivel de vértebra torácica 7 a
vértebra torácica 10).
Para cirugía de hemiabdomen inferior y ortopédica se recomienda
colocar el catéter a nivel de vértebras lumbares 2 a 4.
Existen diferentes posibilidades de perfusiones postoperatorias
por vía peridural: administración continua, administración en PCA
(analgesia controlada por el paciente) con modalidad de sólo bolus
o bolus más perfusión continua5,6.
Las complicaciones más frecuentes de la técnica son la imposibilidad
de punción o fallo inicial de la analgesia (6% de los pacientes),
migración secundaria del catéter (10% de los pacientes), inyección
errónea de fármacos, infección del sitio de punción…
3. Analgesia interpleural
Se trata de un bloqueo infrautilizado pero de eficacia demostrada7,
permite conseguir una analgesia de buena calidad por medio de la administración
de anestésico local entre la pleural parietal y visceral.
Se utiliza principalmente en cirugía torácica y mamaria unilateral.
La dosis inicial recomendada es de 25 ml de anestésico local de
larga duración (bupivacaína 0,5%, ropivacaína 0,5%); es posible la
colocación de un catéter y una perfusión a 5-7 ml/hora.
4. Analgesia a través de bloqueo periférico
Los bloqueos nerviosos periféricos8 permiten asegurar un mejor
control del dolor postoperatorio que la PCA endovenosa; son tan
eficaces como la analgesia peridural, pero provocan menos efectos
secundarios.
El dolor tras cirugía ortopédica mayor (intervenciones de rodilla,
cadera o raquis) es uno de los más intensos9 que podemos encontrar
en el postoperatorio. El tener un adecuado control del dolor durante
los momentos de máxima intensidad (primeras 48-72 horas) permite
un inicio temprano de la rehabilitación funcional, tan importante
en las prótesis de rodilla y cadera.
4.1. Cirugía del miembro superior10
Cirugía de hombro:
Artroscopia de hombro: La técnica analgésica de elección es el
bloqueo interescalénico. El bloqueo del nervio supraescapular es una
alternativa en caso de contraindicación (insuficiencia respiratoria…).
Cirugía abierta: Colocación de un catéter por encima de la clavícula
es recomendable.
Cirugía mayor del codo (artrolisis):
La analgesia con catéter axilar es una técnica segura y eficaz.
Cirugía mayor de la mano (traumatismos graves, reimplantaciones
de dedos…):
La colocación de un catéter axilar permite obtener una analgesia
de calidad y una vasodilatación que favorece la buena vascularización
de la extremidad intervenida.
En caso de precisar una pronta recuperación del bloqueo motor
(pacientes ambulatorios) y, en cambio, una analgesia prolongada en
la zona intervenida, podemos administrar anestésico local de diferente
duración de acción según la respuesta obtenida (por ejemplo,
en el bloqueo axilar con estimulación múltiple)11. Así, Bouaziz et
al12 obtuvieron una recuperación más rápida del bloqueo motor (231
± 91 min vs 466 ± 154) administrando 10 ml de lidocaína al 2% en
los nervios radial y musculocutáneo y 10 ml de bupivacaína al 0,5%
a los nervios cubital y mediano versus a la administración de una
mezcla al 50% de lidocaína al 2% y bupivacaína al 0,5% a todos los
nervios por igual. En cambio, el tiempo transcurrido hasta la primera
sensación de dolor fue similar para ambos grupos (707 ± 274 min
vs 706 ± 291)
4.2. Cirugía del miembro inferior
Prótesis total de cadera:
La anestesia peridural o el bloqueo femoral continuo permiten
una analgesia de mayor calidad, sobre todo al movimiento, que la
PCA endovenosa de morfina13.
El bloqueo femoral en inyección única (40 ml de bupivacaína
0,5%) permite una analgesia limitada, pero que puede alcanzar las
primeras 12 horas del postoperatorio.
La analgesia con catéter femoral es una técnica adecuada10 y de
elección en algunos centros14,15, permite una analgesia de calidad
comparable a la peridural, pero que a la suspensión de la perfusión
mantiene una analgesia residual superior16.
La analgesia por bloqueo del plexo lumbar posterior está actualmente
en revisión.
Fractura de fémur:
La analgesia del nervio femoral a dosis única puede ser una técnica
eficaz10.
La colocación de un catéter desde el momento de la llegada del
enfermo a urgencias puede ser interesante. La elección entre vía de
abordaje anterior o posterior continúa sin definirse.
Cirugía de rodilla:
Las dos intervenciones de cirugía mayor más realizadas son la
prótesis total de rodilla y la ligamentoplastia.
La infiltración intraarticular de anestésico local y/o opioide permite
disminuir las necesidades de morfina endovenosa durante las
primeras 24 horas, pero no permite disminuir significativamente la
intensidad del dolor postoperatorio ni la incidencia de efectos secundarios17.
El bloqueo del nervio femoral en inyección única o por catéter es
recomendable10.
Cirugía del pie:
Cirugía mayor (osteotomías metatarsianas múltiples, hallux valgus…):
Es recomendable la colocación de un catéter a nivel ciático.
Cirugía menor: El bloqueo ciático en inyección única es la técnica
analgésica más eficaz, permitiendo un control analgésico de buena
calidad durante las 12 primeras horas.
Las técnicas de analgesia regional tienen un papel importantísimo
en el tratamiento del dolor postoperatorio. Además, en muchos
pacientes es la continuación lógica de la técnica que se realiza para
el acto quirúrgico. La incidencia de complicaciones es baja, y todavía
menor en los bloqueos periféricos. Sin embargo, no conocemos
su incidencia exacta, por esto la importancia de la comunicación de
las incidencias y complicaciones y de los estudios epidemiológicos,
como pretendemos desde sosalrspain.com
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