Expertos alcanzan un consenso para establecer los indicadores de calidad en el abordaje del dolor agudo hospitalario

A partir del estudio elaborado por la Sociedad Española del Dolor, la Fundación Grünenthal y la Sociedad Española de Calidad Asistencial
  • La publicación, liderada por Fundación Grünenthal, SECA y SED, pone de manifiesto el déficit en la medición del dolor en hospitales
  • El estudio ha contado con la participación y valoración de 108 profesionales de distintas disciplinas sanitarias
  • Los indicadores más importantes son el control del dolor postquirúrgico intenso, la satisfacción de los pacientes con el tratamiento, la evaluación del dolor como «quinta» constante vital y el control del dolor al alta

Madrid, 1 de julio de 2020.- La Sociedad Española del Dolor (SED), la Fundación Grünenthal y la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA)  han liderado un estudio en el que 108 profesionales de distintas disciplinas sanitarias han valorado indicadores relacionados con el abordaje del dolor agudo en el entorno hospitalario, una participación que ha tenido como resultado el ‘Consenso sobre indicadores de calidad en el abordaje del dolor agudo hospitalario’.

Este consenso marca como indicadores de referencia, y más importantes para el abordaje del dolor agudo, los relacionados con el control del dolor postquirúrgico intenso durante el ingreso en reposo, la satisfacción de los pacientes con el tratamiento recibido para el dolor, la evaluación del dolor como quinta constante vital y los pacientes con dolor controlados al alta.

Emilio Ignacio García, profesor de Gestión Sanitaria y Calidad Asistencial de la Universidad de Cádiz y uno de los coordinadores del estudio, ha explicado que “el trabajo se ha realizado con una revisión de la literatura científica relacionada con el dolor agudo y mediante reuniones de consenso con un grupo de profesionales expertos se definieron el conjunto de indicadores. Posteriormente, ese conjunto de indicadores fue priorizado mediante técnica Delphi por 108 profesionales clínicos y de gestión que manejan pacientes con dolor en su labor clínica”. Asimismo, Ignacio ha manifestado estar de acuerdo en que “sería necesario pilotar esos indicadores en una muestra representativa de centros del país, para conocer sus niveles y proponer estrategias de mejora”.

En cuanto a las conclusiones, los participantes en este estudio han puesto de manifiesto el déficit en la medición de la mayoría de los indicadores. Sin embargo, destacan los relacionados con el dolor como quinta constante y la oferta de epidural como aquellos que se miden en mayor proporción y aún así solo se utilizan en la mitad de los servicios o centros.

En este sentido, los profesionales sanitarios observan muchas dificultades para medir los indicadores de efectos secundarios de la analgesia, los tiempos para recibir la misma en el área de urgencias y el cumplimiento de protocolo contra el dolor en la reducción de fracturas cerradas en niños.

Esta publicación refleja también la necesidad de aplicar este conjunto mínimo de indicadores para un óptimo abordaje del dolor agudo hospitalario y conocer los niveles reales de cumplimiento en una muestra suficiente de centros sanitarios del país y propone completar el estudio con algunos indicadores de calidad de vida e impacto social del dolor, ya que de esta forma se dispondría de datos cuantificados de la totalidad de áreas que deben ser abordadas en relación con este problema.