La investigación básica, clave para el futuro del tratamiento del dolor crónico y fuente de nuevos conocimientos

 

  • Es imposible llevar a cabo investigación básica de calidad sin una buena financiación

 

  • La colaboración entre los científicos clínicos y los especialistas que atienden a los pacientes es una necesidad de primer nivel

 

  • El reto del tratamiento del dolor es su complejidad: no existen dos dolores iguales

 

  • Se está trabajando en nuevas dianas que en un futuro podrían ser el remedio para tratar problemas que ahora no tienen solución

 

 

Palma, 28 de mayo de 2018.- “El reto del tratamiento del dolor es su complejidad; debemos considerar siempre que no hay dos dolores iguales”. Es una de las reflexiones que hizo la profesora María Isabel Martín Fontelles, catedrática de Farmacología de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, y moderadora de la Mesa ‘Investigación básica: algo nuevo, viejo y prestado”, integrada en el Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED), que ha celebrado su XV edición en el Palacio de Congresos de Palma, entre el 24 al 26 de mayo.

 

A propósito de los principales avances científicos en el abordaje del dolor, la profesora Martín Fontelles afirma que “si bien hace tiempo que los avances no son llamativos en lo que se refiere a la introducción de nuevas moléculas, sí se ha avanzado mucho en el conocimiento de la fisiopatología del dolor y de cómo funcionan los medicamentos. Este hecho permite un mejor abordaje del tratamiento de los diferentes tipos de dolor y mejora la calidad de vida de muchos pacientes, que de otro modo estarían peor tratados”.

 

En la misma línea, añade: “La investigación básica es la fuente principal de nuevos conocimientos que nos aproximan a entender mejor los diferentes tipos de dolor y los mecanismos de acción de los fármacos de que disponemos, a la vez que se trabaja en nuevas dianas que en un futuro podrían ser el remedio para tratar problemas que ahora no tienen solución”.

 

Otra cuestión planteada fue la relativa al futuro de la investigación sobre el dolor. En este ámbito, la profesora Martín Fontelles enfatiza. “El futuro pasa por incrementar la colaboración entre los investigadores clínicos y los especialistas que atienden a los pacientes. Esta colaboración permitirá abordar los problemas de mayor interés en cada momento y potenciará la aplicabilidad de los resultados que se obtengan”.

 

En cualquier caso, “desde el punto de vista de la investigación básica, un reto importante es la búsqueda de modelos que nos permitan reproducir situaciones lo más próximas posible a los problemas que plantean los pacientes”. Sin embargo, matiza la profesora Martín Fontelles, “es imposible llevar a cabo investigación básica de calidad sin una buena financiación, y la cuestión del dolor no suele ser considerada como un área prioritaria cuando se plantea el reparto de las ayudas a proyectos de investigación. Ello a pesar de que el dolor afecta a un porcentaje altísimo de la población y de que los costes sociosanitarios que provoca son muy elevados”.

 

Avanzar en el conocimiento del cerebro

Esther Berrocoso, profesora de Psicobiología de la Universidad de Cádiz e integrante del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), comenta que “uno de los retos actuales en el campo del dolor, y especialmente del dolor crónico, es el cerebro. Disponemos de un amplio conocimiento de los mecanismos y vías a nivel periférico y espinal, pero las vías y áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de las diferentes esferas que componen la experiencia del dolor es mucho más limitada. Más limitado aún es el conocimiento de la neuroplasticidad a este nivel cuando el dolor se cronifica”.

 

Por otra parte, subraya la profesora Berrocoso que, en términos de investigación básica, “se están realizando esfuerzos por profundizar (dentro de las limitaciones inherentes a los modelos básicos) en las diversas esferas del dolor, tales como la afectiva y cognitiva, es decir, debemos ir más allá de evaluar umbrales sensoriales. Por ejemplo, a través de nuestro trabajo en el laboratorio, sabemos que algunas de las vías de neurotransmisión encargadas del aprendizaje y la memoria de eventos aversivos están sobreactivadas en el dolor crónico de tipo neuropático. Por tanto, el dolor, si se cronificara, potenciaría la adquisición de los recuerdos negativos. Estos estudios básicos ayudan a proveer una base fisiopatológica para comprender los síntomas de los pacientes”.

 

Las múltiples aplicaciones de las infiltraciones

Uno de los talleres integrados en el marco del Congreso fue el de Infiltraciones para médicos en Atención Primaria, a cargo de la doctora Lola Gutiérrez Polo, médico especialista en MF y C y coordinadora del CS Martí Serra de Palma, y del doctor Amador Ruiz Torrejón, médico especialista en MF y C en el Centro de Salud de Santa Catalina de Palma. Ambos concluyen que, siendo la infiltración una técnica no demasiado complicada, es muy beneficiosa para el paciente. Así, mientras la doctora Gutiérrez destaca que “Para ciertos problemas del aparato locomotor es muy eficaz si el diagnóstico y la indicación son correctas”, el doctor RuizTorrejón hace hincapié en el hecho de que “genera rápidamente beneficios a nuestros pacientes, con disminución del dolor e inflamación. Proporciona un alivio sintomático al paciente con una patología crónica o aguda que limita su movilidad y, por tanto, su calidad de vida”.

 

En el ámbito de la Atención Primaria, las patologías que se puedan combatir o paliar con las infiltraciones son muy diversas. “Hay bastantes, pero las más frecuentes y accesibles serían varias tendinitis, como la del hombro, del trocáncer en la cadera, en la rodilla, la epicondilitis (codo de tenista) y la epitocleitis (codo del golfista). También la fascitis plantar o el síndrome del túnel carpiano”, enumera la doctora Gutiérrez Polo. A las mismas, el doctor Ruiz Torrejón añade las siguientes: “Como patología articular, destacaría la artrosis, artritis no infecciosas, monoartritis aguda o crónica, oligoartritis agudas o crónicas, poliartritis aguda o crónica. Como patología periarticular y tejidos blandos, hablaría de capsulitis retráctil, tendinitis y tenosinovitis, bursitis, fascitis, nódulos tendinosos, entesopatías, síndromes radiculares y quistes sinoviales”.

 

Sin embargo, también pueden surgir determinadas complicaciones como consecuencia de las infiltraciones, si bien no son habituales, sobre todo si se maneja y aplica bien la técnica. Hablamos, por ejemplo, sinovitis reactiva, atrofia e hipo  pigmentación de la piel y menos frecuentemente infección intrarticular, lesión de algún ligamento.

 

En síntesis, para los doctores Ruiz Torrejón y Gutiérrez Polo, “tendríamos que tomar las infiltraciones como algo más cotidiano, usarlas más. Es una técnica relativamente fácil pero muy agradecida, especialmente eficaz para personas mayores y polimedicadas”.