El 12 de abril se celebra el Día Internacional de la Atención Primaria.

Los principios de la Atención Primaria se establecieron en la Declaración de Alma-Ata en 1978 y han sido corroborados cuarenta años después con la Declaración de Astaná en la Conferencia Global de Atención Primaria en 2018.

Hace ya 37 años que se publicó el Real Decreto de estructuras básicas de salud (RD 137/84, de 11 de enero), que definió y sentó las bases del llamado “nuevo modelo” de atención sanitaria del primer nivel asistencial en España que pasó a denominarse Atención Primaria de Salud (APS).

La APS cubre la mayoría de necesidades de salud de la persona a lo largo de su vida. Esto incluye el bienestar físico, mental y social. Es una atención integral del paciente más que una atención centrada en la enfermedad. Aborda la promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos. Especial relevancia tiene la Educación para la Salud (EPS) cuyo objetivo es empoderar a pacientes, familias y comunidades en el cuidado de su salud.

El 20% de la población europea y el 17% de la española sufre dolor crónico (Langley NHWS). La prevalencia del dolor neuropático (DN) en la población varía entre 6.9 y 10% según la herramienta utilizada para su diagnóstico (Bouhassira, Torrance, Van Hecke). Estos pacientes sufren frecuentemente depresión y tienen una pobre calidad  de vida, con importante discapacidad y vulnerabilidad (Cherif 2020).

Según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud de 2018 entre los problemas de salud crónicos más frecuentes en la población de 15 o más años están el dolor lumbar, la artrosis y el dolor cervical crónico que ocupan el 2º, 4º y 6º puesto respectivamente. Los problemas de salud relacionados con el aparato locomotor son los más frecuentemente atendidos en APS en mayores de 35 años.

El Sistema Nacional de Salud dispone de 3.048 centros de salud (CS) y 10.081 consultorios locales (CL) garantizando una buena accesibilidad de la población. En España están censados 799 hospitales.

El dolor es la primera causa de consulta en APS y es una realidad que el grueso de pacientes con dolor son tratados en este nivel asistencial. Por esto es imprescindible una buena formación de sus profesionales para poder diagnosticar y tratar el dolor lo más precozmente posible y evitar su cronificación. Deberían incluirse en la formación MIR rotaciones multidisciplinares que incluyan, entre otras, Unidades de Dolor (UD), Reumatología, Traumatología y Rehabilitación.

En la mayoría de las comunidades autónomas de nuestro país los médicos de Atención Primaria (MAP) no pueden derivar a las UDO mientras que sí pueden hacerlo compañeros de otras especialidades. Algunos compañeros de AP están integrados en UD llevando la parte de tratamiento médico y realizando técnicas de infiltraciones superficiales.

Deberían definirse unos criterios consensuados de derivación a las unidades hospitalarias con unos tiempos de demora aceptables y establecer qué situaciones no son derivables y deben atenderse en APS. Convendría marcar rutas asistenciales para los procesos de dolor más habituales (lumbalgia, cervicalgia, gonalgia…) o complicados
(DN) que eviten que los pacientes circulen por varios servicios de manera poco resolutiva.

Hoy en día los avances informáticos hacen posible la comunicación entre profesionales por correo electrónico o por econsulta. La relación entre ambos niveles asistenciales debería ser fluida, servir para resolver dudas, compartir acciones y tratamientos, en definitiva, realizar una gestión compartida de estos pacientes.

La atención a las personas con dolor es transversal y en su base se encuentra la APS. Sus profesionales tienen una labor integrativa de todas las patologías del paciente, conocen su trayectoria vital, su forma de afrontar la enfermedad, su situación social y familiar. Todos estos son aspectos clave a tener en cuenta si queremos que el paciente tenga menos dolor y sobre todo mejore su funcionalidad y calidad de vida.

Es imprescindible el abordaje de los aspectos psicológicos del dolor crónico (ansiedad, depresión, trastornos del sueño). La APS de nuestro país cuenta con psicólogos y fisioterapeutas integrados en su estructura pero desgraciadamente, salvo algún caso aislado, no están formados específicamente en dolor crónico ni cuentan con los recursos (tiempo y profesionales) necesarios para ejercer esta labor.

No queremos terminar sin reconocer la importante labor de enfermería en EPS en dolor crónico informando al paciente por qué siente dolor, qué medidas higiénico-dietéticas debe realizar para mejorar, reforzando el tratamiento farmacológico y no farmacológico, revisando el cumplimiento terapéutico, aplicando tratamiento.

La creación del GTprimariaSED es una oportunidad de trabajar los dos niveles asistenciales juntos en beneficio de nuestros pacientes. Para poder avanzar lo primero es conocer cómo trabaja el otro y qué necesidades tiene. Creemos que hemos dado el primer paso de un largo camino.

GTprimariaSED