La medición objetiva del dolor, un reto necesario para optimizar el diagnóstico

El dolor puede medirse actualmente solo mediante el reporte del paciente, pero los expertos advierten que la exploración no es suficiente para lograr un buen diagnóstico, ya que no siempre hay una relación directa entre la intensidad del dolor y la lesión.

Las intervenciones mínimamente invasivas pueden desempeñar un papel importante en el diagnóstico y tratamiento de los procesos dolorosos de la enfermedad vertebral, incrementando la seguridad y eficacia.

La demora en la atención a pacientes con dolor crónico provoca sufrimiento, empeoramiento de la calidad de vida, reducción de su nivel funcional y prolongación de bajas laborales.

El papel de la Enfermería en las Unidades de Dolor ha evolucionado en los últimos años hacia la especialización en las técnicas específicas de los tratamientos y su labor es indispensable como mediador entre los profesionales y el paciente.


La medición objetiva del dolor se ha postulado como un reto indispensable para avanzar en la optimización del diagnóstico durante el XIV Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED), que se celebra en Murcia desde hoy al 3 de junio bajo el lema “Avanzando en el estudio y tratamiento del dolor” y que ha reunido a más de 800 profesionales, entre ellos, anestesiólogos, psiquiatras, psicólogos, reumatólogos, neurólogos, neurocirujanos, traumatólogos, pediatras, enfermeros y fisioterapeutas.

“El dolor solo puede ser medido mediante el reporte del paciente. No tenemos medios objetivos. Podemos explorar al afectado y averiguar si existen lesiones internas o externas que justifiquen el dolor, pero en muchos casos no encontramos una relación directa entre la intensidad del dolor y las lesiones que pueden o no existir”, ha explicado el profesor Fernando Cerveró, catedrático Emérito de la Universidad McGill (Canadá); Catedrático Honorario de la Universidad de Bristol (Inglaterra) y expresidente de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), considerado como uno de los principales investigadores en dolor visceral y somático.

Según este experto, el dolor visceral proviene de los órganos internos (estómago, intestino, pulmones, órganos uro-genitales…), es más prevalente y causa habitual de la visita al médico. Por el contrario, el somático pertenece a estructuras más superficiales (piel, músculos, articulaciones) y suele ser consecuencia de un traumatismo o lesión: “El primero se localiza mal, es difuso, desagradable y parece estar localizado en áreas del cuerpo lejanas del órgano dañado, el segundo es menos difuso y se localiza siempre en el área dañada”.

La ponencia magistral del profesor Cerveró ha permitido a los clínicos presentes conocer mejor la fisiopatología del dolor visceral y sus diferencias o convergencias con el somático. “Nos ha explicado su mecanismo y cómo podemos combatir o prevenir el dolor”, ha señalado el presidente del Área Clínica del Comité Científico del XIV Congreso de la SED, Dr. Antonio Montero, quien ha hecho hincapié en la importancia de las nuevas dianas en investigación en el campo del dolor, así como de los estudios genéticos.

Por otro lado, el Dr. Timothy Maus, radiólogo de la Cínica Mayo (Rochester), ha destacado durante la sesión de “Técnicas de imagen en el diagnóstico de patología del raquis” la labor de las intervenciones mínimamente invasivas de la columna vertebral en el diagnóstico y tratamiento de los procesos dolorosos de la enfermedad vertebral: “Estas intervenciones se realizan con mayor seguridad y eficacia cuando el especialista examina la imagen previa al procedimiento para adaptarlo a la anatomía específica del paciente en el segmento espinal involucrado”.

El Dr. Maus ha asegurado que la resonancia magnética sigue siendo el pilar fundamental del diagnóstico espinal y ha resaltado la mejora de la calidad de imagen, velocidad de adquisición y capacidades adicionales así como la evolución de la tomografía computarizada en la reducción de la exposición a la radiación.

Mejorar la gestión de las Unidades de Dolor

Las Unidades de Dolor se crearon para el estudio y tratamiento del dolor de muy difícil control, que no se controla con los tratamientos habituales, tal y como ha explicado la doctora María Victoria Ribera Canudas, jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, durante la sesión “¿Se pueden atender a los pacientes con dolor crónico con demoras razonables?”. Para esta especialista, las demoras no estarían justificadas en los casos oncológicos y en algunas patologías específicas que provocan dolor crónico no controlado.

Estas demoras causan sufrimiento, empeoramiento de la calidad de vida, reducción de su nivel funcional y prolongación de bajas laborales. Por este motivo, la doctora Ribera propone conectar estas Unidades con las Áreas Básicas de Atención Primaria de referencia, crear agendas de Enfermería con estructura predeterminada y pactadas con el personal, establecer criterios de derivación, el empleo de la historia electrónica compartida, desarrollar la atención no presencial y la creación de circuitos de alta resolución en patologías determinadas.

La Enfermería tiene un papel crucial en la mejora de la gestión de estas unidades, en palabras del enfermero de la Unidad del Dolor del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena, Javier Zájara, quien ha destacado que el rol de estos profesionales sanitarios ha evolucionado en los últimos años hacia la especialización en las técnicas específicas de los tratamientos y su labor es indispensable como mediador entre los profesionales y el paciente: “La Enfermería ahora maneja TENS, iontoforesis, aparatos de radiofrecuencia, parches de microcorrientes, parches de administración de medicamentos vía tópica… Creo que se ha ido adaptando muy bien a los cambios en los tratamientos para mejorar el manejo de las dolencias que padecen los pacientes”. Para Zájara, el enfermero de estas Unidades de Dolor está colaborando de forma activa en la evolución hacia los conocidos como “hospitales sin dolor”.

Sobre la Sociedad Española del Dolor

La Sociedad Española del Dolor (SED) es una asociación profesional, multidisciplinar y sin ánimo de lucro, fundada en junio de 1990 con la intención de promover trabajos científicos sobre los mecanismos y el tratamiento del dolor, sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática y fomentar la mejora constante en la valoración y la terapia de los pacientes que sufren dolor. La SED es el capítulo español de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) así como el capítulo español de la Federación Europea de Sociedades del Dolor (EFIC), que a su vez son referencia para temas de dolor en la Organización Mundial de la Salud. En la SED, que cuenta actualmente con más de 1.000 socios, se integran profesionales de distintas especialidades y grados, en su gran mayoría médicos. También forman parte de esta asociación otros profesionales no médicos, como farmacólogos, psicólogos, diplomados de enfermería y fisioterapeutas.


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